Hace mucho que no orinaba en un árbol, en la calle. No lo digo con orgullo, pero tampoco con pena, a veces la ocasión apremia y es necesario hacerlo; además, un perro no puede tener más derechos que un humano, y lo más justo es que a mí también se me permita nitrogenar el ambiente de vez en cuando.
Nada mejor para empezar el día que una buena meada y una buena caminada. Caminar es una excelente manera para aclarar la mente y echar a andar las grandes ideas.
Bonito inicio de semana, amigos, y disfruten la lluvia, a menos que vivan en Chalco, Ecatepec, Naucalpan y demás comunidades de Mordor, en ese caso, que Dios se apiade de sus almas y divida los ríos de agua puerca para que puedan llegar a su destino.








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